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Grabación de voces (parte II)

grabarvoces

Segunda parte del Especial Grabación de Voces, en el que se comentan ideas, trucos y técnicas útiles a la hora de grabar el que sin duda es el instrumento más delicado de todos.

En la primera entrega se habló sobre los aspectos más técnicos, en esta ocasión se ofrecerán ideas para mejorar la gestión de la sesión de grabación.

Artículo publicado originalmente en ISP Música (Diciembre 2011).

Continuamos con este especial que analiza aspectos a tener en cuenta a la hora de grabar voces

Como se comentaba en la primera parte, la tarea de capturar la voz a menudo resulta más complicada de lo que puede parecer inicialmente.

En la obtención de ese sonido de voz que estás buscando influyen muchos aspectos técnicos, como la elección del micro que mejor le va a una determinada voz en función del transductor y respuesta en frecuencia, colocación del mismo, diagramas polares, micros de válvulas vs estado sólido, selección del previo adecuado, tipo de procesado al grabar, corrección de problemas típicos, etc. (ver parte 1)

Sin embargo, también hay una fuerte componente que reside en saber crear el ambiente adecuado durante la grabación, para que el intérprete saque lo mejor de sí mismo. La verdadera dificultad estriba en extraer del cantante la mejor interpretación posible, una que de verdad emocione.

En esta segunda entrega veremos algunas técnicas y prácticas que ayudan mucho en esta delicada tarea.

La escucha de cascos

Este es uno de los aspectos más importantes a la hora de lograr que un cantante (y en general cualquier músico) dé lo mejor de sí mismo. Hay quien asegura que si la escucha de cascos es buena, el 80% del trabajo estará hecho.

En este sentido, conviene preguntarle al cantante qué quiere oír en su mezcla de auriculares. Por ejemplo, hay algunos que se guían más por las guitarras y prefieren que éstas estén muy presentes, y para otros la mayor guía armónica proviene del bajo.

Hay quien prefiere cantar con el arreglo completo y otros que están más cómodos con una versión reducida que elimine arreglos secundarios, pequeña percusión, etc.

Independientemente de las preferencias del cantante, en general suele ser buena idea suprimir de su escucha cualquier instrumento sin trastes que interprete líneas melódicas a la vez que él, como un violín.

Si la escucha de cascos es buena, el 80% del trabajo estará hecho

Por otro lado, como se vio en la primera parte, el procesado de la voz en grabación suele ser ligero, con ecualizaciones y compresiones no muy agresivas. Sin embargo, una cosa es lo que se graba a cinta (o a disco duro) y otra lo que se envía a la escucha de cascos.

Una técnica habitual es realizar un envío de la voz con compresiones y ecualizaciones más fuertes que las empleadas en el canal de grabación, para que el cantante se oiga de una forma que le motive más. Esto se puede implementar usando alguna salida paralela del previo, o pasando un envío de la voz por un canal auxiliar antes de ser insertado en la mezcla cue.

Si el procesado se realiza con plugins, hay que tener cuidado con que la latencia introducida por el procesador utilizado no resulte excesiva cuando la señal llega a los auriculares.

También hay que ser cauto en cuanto a la cantidad de compresión, ya que un exceso puede provocar que el cantante se vea luchando contra el compresor en lugar de apoyándose en él. Lo mismo ocurre con la EQ.

En cuanto a efectos tipo reverb o delay, las preferencias varían. Algunos cantantes prefieren usarlos en grabación y otros no, por lo que de nuevo, mejor preguntar.

Cada músico es distinto, lo mejor es preguntar en cada caso cómo prefiere la escucha

Sin embargo, ten en cuenta que algunas reverbs cortas o no muy exageradas pueden ayudar al cantante sin que éste las perciba, por lo que no está de más probar algún efecto de este tipo y ver cómo responde el músico.

Siempre deberías poder escuchar desde el control la mezcla que el cantante está escuchando en sus cascos. Algunos ingenieros/productores arreglan este problema escuchando en el control la misma mezcla que la de cascos, y otros preparan mezclas independientes.

El primer método tiene la ventaja de que el setup es más rápido, ya que no hay que ajustar dos mezclas. Por el contrario, tiene la limitación de que no se pueden hacer comprobaciones como poner en solo la voz si se ha oído un ruido extraño, eliminar temporalmente la reverb para fijarse en otros aspectos, escuchar la voz respecto a elementos del arreglo que el cantante no quería oír en cascos, etc.

En cuanto a los auriculares empleados, si se dispone de varios, lo mejor es que el cantante pruebe con ellos y decida con qué modelo se oye mejor, o de forma más natural.

Por último, hay que tener en cuenta que las necesidades en cuanto a escucha por parte del cantante pueden ir variando conforme avanza la sesión, no está de más preguntar de vez en cuando qué tal está la mezcla de cascos, y/o dejarle claro que en cuanto necesite un cambio en ella no dude en pedirlo.

Y esto nos lleva a algunos aspectos que conciernen más a las relaciones humanas que a la ingeniería de sonido. Algunos alegarán, no sin razón, que estas cuestiones entran más en la labor de un productor, pero nunca está de más estar al corriente de ello.

El intérprete

En general, es buena idea que el cantante esté cómodo. Por ejemplo, conviene que la iluminación pueda variarse para ser ajustada a sus preferencias. Disponer de una pequeña luz en el atril es útil, en caso de que la luz ambiente tenga que ser bajada al mínimo.

La temperatura deber ser agradable, y tampoco está de más que haya una mesa cerca donde dejar algunos objetos, una banqueta por si quiere sentarse, una pequeña lámpara, objetos de decoración, etc.

El legendario Ed Cherney siempre se asegura de que, además, el instrumento del cantante (si toca alguno) esté a mano (por ejemplo una guitarra o un teclado), por si necesita recurrir a él para comprobar algún aspecto de su interpretación.

Al también legendario Phil Ramone le gusta construir la canción alrededor de una toma de voz, aunque sea una referencia rápida, para tener en todo momento claro dónde se sitúa la voz en la canción (en cuanto a ritmo, armonía, intención, etc.).

Por eso siempre lleva un ecualizador, limitador y previo a los ensayos. Al igual que a Ed Cherney, le gusta estar listo para grabar en cualquier momento. “A un cantante hay que grabarle cada vez que canta”.

Phil Ramone: "A un cantante hay que grabarle cada vez que canta"

En cuanto a bebida y comida, lo mejor es agua del tiempo y evitar comer, aunque unos cantantes se ven más afectados que otros y, por ejemplo, las patatas fritas pueden ayudar a prevenir la flema.

Como indica la conocida vocal coach Renee Grant-Williams, no hay que olvidar que un cantante es un instrumento musical vivo, y que por tanto se ve afectado por algunos aspectos que no influyen en otros instrumentos.

Por ejemplo, para concertar las sesiones de grabación pregunta a qué hora se siente mejor cantando, hay quien no puede cantar antes de las 14h, y otros que prefieren hacerlo por la mañana.

De forma parecida, comenzar la grabación con el tema que más tiempo lleve cantando el intérprete puede facilitar su aclimatación al estudio, ya que se verá más seguro y cómodo en las primeras tomas.

Ya durante la grabación, el lenguaje gestual en el control es importante. Un chiste sobre algo que no tiene nada que ver puede parecer otra cosa desde la sala de grabación si no se oye lo que pasa en el control.

En este sentido, generalmente conviene intentar que el cantante no se sienta 'al otro lado' del cristal, estando atentos a abrir el talckback cuando se acaba un toma. Sin embargo, a veces lo que mejor funciona es dejar que el cantante haga 3 ó 4 pases consecutivos, a su aire.

Si se decide que hay que repetir una toma, es útil explicar por qué. “No acaba de funcionar, vamos a hacer otra” no ayuda al cantante a mejorar la interpretación. Es mejor indicar qué se quiere cambiar respecto a la toma anterior.

"En estos casos, suele ser mucho más efectivo indicar lo que se quiere obtener, en lugar de lo que estaba mal", comenta el ingeniero John Vestman.

John Vestman: "Suele ser mucho más efectivo indicar lo que se quiere obtener, en lugar de lo que estaba mal"

Por ejemplo, al cantante le será más sencillo procesar “aumenta la energía en la estrofa” en lugar de “la estrofa suena floja”. “Canta un poco más aguda la última nota del estribillo” en lugar de “has desafinado por abajo la última nota del estribillo”. “Prueba a relajar la interpretación” en lugar de “no corras tanto”.

Nuestro cerebro procesa inmediatamente las palabras y evoca imágenes. Si se indica lo que no se desea, el cerebro primero se hará una imagen de lo que está mal, después deberá hacer el esfuerzo de procesar cuál es la solución, y por último pasará a concentrarse en ella.

Si se indica directamente la solución, ese esfuerzo se ahorra y el cerebro se centra directamente en el objetivo real para la siguiente toma. Además, suele ser una comunicación más agradable.

Por otro lado, conviene prestar atención al cantante de manera regular. No sólo para tratar de anticipar sus necesidades y lograr que la sesión fluya mejor, también por si aparecen indicios de fatiga en la voz, y proponer un descanso si es necesario. En la misma línea, si por ejemplo el cantante se pega mucho al micro, puede que necesite más voz en su escucha.

También hay que entender que las voces más puras tienen que cantar de forma más precisa, ya que la ausencia de sobretonos hace que cualquier pequeño fallo en afinación se note mucho.

Otros aspectos técnicos

Pon marcadores y/o aprende bien la sesión para que en caso de que se decida “vamos a rehacer la segunda parte de la tercera estrofa”, el cantante no tenga que esperar apenas tiempo para ponerse a ello. Mantener la sesión fluida siempre ayuda.

De forma parecida, tener la letra impresa facilita el trabajo. También ayuda tomar notas sobre distintas tomas que estuvieron mejor, para saber cuándo la canción ya está lista para hacer un composite . En este sentido, las playlists de Pro Tools son muy útiles.

En general, cualquier práctica que haga fluir la sesión mejorará el resultado final.

Cuando se estén escuchando las distintas tomas para realizar un comping o elegir cuál es la mejor, indícale al cantante que no cante para sí en su cabeza. Puede parecer obvio, pero a menudo el cantante tararea la canción sin darse cuenta, y esto provoca que no esté escuchando al 100%.

En otro orden, no descartes tomar algunas clases de canto. Igual que a la hora de grabar guitarras un ingeniero que es guitarrista puede ayudar mucho con ideas adicionales sobre sonidos, pedales, amplis, ecualizaciones, etc. a la hora de grabar voces un ingeniero que haya recibido clases de canto puede ayudar con ideas sobre cómo colocar y proyectar la voz, melodías alternativas y/o adicionales, armonías, front/back phrasing, etc.

El objetivo no es convertirte en cantante, sólo explícale al profesor a qué te dedicas y pídele que te dé tres o cuatro clases sobre posturas correctas, técnicas vocales, detección de fatiga en la voz, calentamiento, corrección de problemas comunes en cantantes que no han recibido entrenamiento, etc.

Para concluir

Antes de terminar quiero responder a una pregunta habitual: ¿Con qué niveles debo grabar las voces?

Cuando se está grabando en digital con una profundidad de 24 bits (no sólo voces, cualquier instrumento) un nivel adecuado de entrada verá los máximos de la señal bailando en torno a -18dBFS.

Por un lado, esto proporciona un margen dinámico de 18dB en la parte superior, que permite acomodar picos inesperados en el instrumento y evitar así posibles problemas de clipping.

Por otro lado, el nivel de la señal estará así en un rango para el que muchos plugins y procesadores han sido diseñados (pensando en el procesado que se hará en mezcla).

Aunque en el medidor del fader eso puede parecer un nivel algo bajo (según la DAW, estará en torno a la mitad del recorrido), no lo es en absoluto.

Ten en cuenta que, grabando con una profundidad de 24 bits, reservar 18dB supone 'no usar' sólo 3 bits (cada bit aporta unos 6dB de rango dinámico). Por tanto, todavía estarás usando 21 bits, es decir, un rango dinámico de 126dB, probablemente superior al de los conversores que estés usando.

¿Algún truco o idea que quieras compartir? La sección de comentarios es toda tuya.

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